sábado, 7 de julio de 2012

continuación

Si, un agua por favor, el camarero le miro extrañado, normal, pensó-en esta fiesta todo Dios está mas colocado que el panadero de barrio sésamo- y Susana no iba a ser menos, que el hubiera bebido un par de cervezas de más era el acabose, pero que ella llevar dos lonchas y copas como para parar un tren daba igual. A la mierda, se sentó en una esquina del local intentando pasar desapercibo, lo que menos deseaba era entablar conversación con la gente que se daba cita en este lugar, los amigos de Susana, panda de pijos, artistas la mayoría, una panda de inútiles yonkis bien pagados.

¡Jorge!,  ¡Jorge! gritaron desde una esquina, mierda, mierda y mas mierda pensó Jorge, Susana lo había localizado. Se levanto y le mostró la más falsa de las sonrisas, hooola mi vida ¿Qué tal? - ¿Donde estabas? parece que te quieres esconder, da igual, ven conmigo que te quiero presentara a unos amigos.  Tras un rato, o una eternidad los amigos y Susana decidieron ir juntos al baño, por supuesto a el también le invitaron a compartir ese suculento manjar, no dijo nada, y ellos se fueron extrañados. Jorge  escapó, salió a la terraza, allí le dejarían en paz, estamos en pleno invierno. Cogió una silla, se acurrucó y se dejó llevar por las hadas del sueño.

Estoy cansado, levantó la cabeza y el camino era largo, miró al cielo y todo era negro ¿Donde estaban las estrellas? el camino se elevaba alrededor de una montaña que se perdía entre las nubes, nubes de color rojo, de color sangre, el camino ardía y el estaba descalzo, le quemaban los pies y gritaba, un grito sin ganas, se llevó un cigarro a la boca, aspiro el humo lo expulsó de color negro como el petroleo, era todo muy extraño, entonces se cayó y se despertó abandonando el sueño.

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