El sol se reflejaba en el espejo retrovisor, mierda de gafas de sol. Tuvo que salir del coche, esperemos que no tarde una vida en bajar pensó, y al instante entró al bar. Jefe, una cerveza, ¿estrella? pregunto el inquilino de la barra, la que sea, me da lo mismo, solo que sea con alcohol, nunca entendió la movida esa de sin alcohol, nos vamos a morir de sanos pensó. Ya no volvió a pensar hasta llegar a la cuarta cerveza, un pensamiento simple: me voy a cabrear, llego antes por que tiene prisa, y ahora lleva tres cuartos de hora haciéndome esperar. No valen excusas, mierda de vida. A la sexta cerveza el inquilino era su nuevo hermano y él el Rey del mundo. Al tercer chupito y tras una hora y cuarto de espera se fue con su nuevo amigo, que se pudra el mundo. Al salir por la puerta allí estaba ella, punta en blanco o blanco en punta pensó, y ya no pensó mas, levantó la mirada se cruzaron sus ojos, y el rey fue destronado y descubrió que el nunca tuvo hermanos.
Tras diez minutos de charla no amigable, ni de amante, ni de nada parecido, ella por fin dijo las palabras finales, te perdono, pero que no vuelva a pasar que me vengas a buscar y te encuentre en este estado, el llevaba todo ese rato centrado en no vomitar, no hay que decir que no entendió ni papa de lo que soltaba por la boca la tardona. Anda, monta al coche que ya conduzco yo, que por tu culpa vamos a llegar tarde. Un minuto, es mas, un segundo ¿Que llegamos tarde por mi culpa? pero ¿Eres consciente de lo que estás diciendo? llevo mas de una hora esperando, o ya no te acuerdas cuando me llamaste desesperada, como si el mundo se fuera a acabar, ¡ven a buscarme ya! me gritaste como una posesa, no sea que pillemos un atasco y lleguemos tarde, y yo, por gilipollas me vine y, ¿Ahora me vienes con estas? por ahí no paso, fuera de mi coche, si quieres ir, pues iras andando, con las patas que Dios te dio. Si, todo eso lo pensó en un segundo y por su boca empezaba a salir... pero al final se quedo en una leve exclamación 'lo siento'...
Tras diez minutos de charla no amigable, ni de amante, ni de nada parecido, ella por fin dijo las palabras finales, te perdono, pero que no vuelva a pasar que me vengas a buscar y te encuentre en este estado, el llevaba todo ese rato centrado en no vomitar, no hay que decir que no entendió ni papa de lo que soltaba por la boca la tardona. Anda, monta al coche que ya conduzco yo, que por tu culpa vamos a llegar tarde. Un minuto, es mas, un segundo ¿Que llegamos tarde por mi culpa? pero ¿Eres consciente de lo que estás diciendo? llevo mas de una hora esperando, o ya no te acuerdas cuando me llamaste desesperada, como si el mundo se fuera a acabar, ¡ven a buscarme ya! me gritaste como una posesa, no sea que pillemos un atasco y lleguemos tarde, y yo, por gilipollas me vine y, ¿Ahora me vienes con estas? por ahí no paso, fuera de mi coche, si quieres ir, pues iras andando, con las patas que Dios te dio. Si, todo eso lo pensó en un segundo y por su boca empezaba a salir... pero al final se quedo en una leve exclamación 'lo siento'...
No hay comentarios:
Publicar un comentario