Despertó, sentía la sensación de satisfacción y el extraño placer que antaño sentía al fumar, pero hacía ya muchos años que no fumaba, los sueños sueños son y no se que más pensó y abrió los ojos.
Nadie, no había nadie, se habían ido y ni le habían avisado, mejor pensó... entró al salón, estaba impoluto, limpio como una patena, ni se dio cuenta, se sentó en el sofá y volvió a quedarse dormido... estaba tan cansado, tan cansado.
Unos pequeños ojos observaban al nuevo personaje, Jorge dormía y dormiría mucho antes de tener fuerzas para abrir de nuevo los ojos a su nueva realidad, a la verdad de su realidad, y entonces, entonces... no, no será diferente.
Me cae bien, dijo mientras lo observaba tumbado en el sofá.
Me cae bien, dijo mientras lo observaba tumbado en el sofá.
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