Podría llorar eternamente
susurrando plegarias
e implorando amaneceres,
canturreando canciones bellas,
de mil amores, de mil honores.
Soñando con flores en altares,
con dioses amorosos y serviles
que atienden mis oraciones.
Esperando que todo me sirva
y me adore, sin dudas ni rencores,
árboles, arbustos, animales, tierra,
mujeres sonrientes y hombres gentiles,
¡Que todo parece tan difícil!
no habiendo día sin dolor,
sin oscuro pensamiento,
y en cada día,
en cada instante,
suplicante la muerte
a rondarme.
El deseo por negar
la propia existencia,
la inquina que quema
y arrastra la vida entera.
El sin sentido duele
aun mas que la muerte.
La vida procura la locura
para quien quiera aprender.
¿Que esperar mas allá del rosado manjar
que las religiones dictan que habremos
de encontrar cuando la vieja muerte
nos venga a visitar?
¿Que vivir mas que esperar 'sin vivir
en mi' a que la guadaña sepa donde
encontrar la vida que desea escapar?
¿Cómo decir que el día es cruel,
que todo lo que el cosmos puede
ofrecer no es nada, no es oro,
no es miel, para quien no sabe
mirar, no sabe comer?
¿Quien puede entender a este
misero ser, cuando grita al
viento huracanado: que alguien
venga y me haga saber?
Se escapara ruin en amor
y ciego en esperanzas.
Nunca supo que hacer
y a quien mirar, en quien creer.
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