lunes, 24 de diciembre de 2012

hoy lo dejo

Me olvidé de escuchar, me olvido ya de todo y cada día  el río va mas vacío. Si quieres escuchar lo que dicen, no dudes, acéptalo sin rechistar. No mires el vació de sus palabras, ni lo retorcido de sus pensamientos.

Eran ellos, los que llegaban sin sentido, sin nada que contar pero sin dejar de soltar. Tenían un tipo de sabiduría basada en la ignorancia, un tipo de sentimiento basado en la mentira, una vida basada en la ausencia de la muerte.

Aunque te digan lo que quieres oir, desconfía de sus manejos, no corrompas tus miedos, no olvides tus deseos. Correrán mas rápido que el reflejo, el agua derramará la sangre invertida en la vida, y entonces los años no serán mas que pasados.

Deja de pensar, por lo menos lo suficiente para ver con claridad. Es cierto que sin pausa no hay vista, que sin ojos no se puede ver, mas cierto es no ver aunque puedas. ¿Quién corresponde a mis plegarias? Mis horas son largas, mi vida pesada.

Y tanto me decías, tanto clamabas, tanto odiabas mi alma ¿Qué daño te puedo hacer?  ¿Qué silencios clamabas cuando me gritabas? encontrabas mi espíritu suplicante entre cloacas de ciudades, universos de mi interior, mil vidas buscando algo nuevo bajo el sol.

Calma, claridad, silencio entre tanto ruido. Te dicta la calle bajo el creciente haz de luz que todo  iluminará, ese momento eterno de dolor, ese momento de claridad que dictará que el saber fue un cadáver  que sin sentido, nunca se levantó.


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