Negociemos con la parte esquiva, negociemos condiciones de rendición,
entonemos el mía culpa y pidamos perdón.
Amputemos nuestras penas, recopilemos los miedos
y dejémoslos en el pozo mas profundo.
Recordemos no recordar lo que nos pueda dañar,
repitamos las mentiras que nos puedan ayudar.
Miremos a los demás sin miedo por el temor al que dirán,
despreciemos sus miradas e ignoremos sus lamentos.
No tengamos en cuenta el invierno, esperemos siempre al verano,
esperemos siempre que lo mejor está por llegar.
Dejemos de maldecir al mundo, de querer romper a llorar,
dejemos al egoísmo morir y levantémonos para vivir.
No olvidemos amar, ser y rezar pidiendo paciencia,
paciencia eterna para aguantar.
Cuando las miradas se encuentren y al corazón duelan,
no cejemos en luchar hasta llegar a triunfar.
Los tiempos son y serán tanto o mas duros de lo que podamos imaginar,
aun así no quedará otra que luchar.
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