martes, 16 de octubre de 2012

déjame

Cuéntame un cuento:
donde las niñas no sean princesas, donde los niños no sean futbolistas.

Haz un relato corto o una novela gris:
donde los malos sean por necesidad, los buenos por convicción.

Muéstrame un cuadro melancólico:
donde el miedo sea para recordar y la felicidad para sentir.

Canta la canción mas larga:
donde la música embargue, donde la letra te haga pensar.

Mírame con esos ojos:
para llenarme de paz, para creer en la verdad.

Tócame con esas manos:
para abrigarme con tu calor, para sentir tu pasión.

Déjame escuchar tus silencios,
déjame creer en tus abrazos,
déjame vigilar tus besos.

Por siempre jamás mis días sean tus días, mis años tu vida,
mi energía  el carbón que se ha de quemar para tu felicidad.

Permite que un alma rota intente recomponer sus pedazos a tu lado,
entiende las mil caricias, las que se quisieran por cada segundo.

Querrás consentir que este ser, nacido de mil lamentos,
pueda seguir a tu lado, siempre aquí en tu regazo.

Algo que era, se detuvo al querer morir allí donde tu corazón
repose, en esta vida, en la venidera, en la que fue y en la que será.

Y aunque la vida fuera irreal, bendita mentira, eterna locura
que me ancla en este mar bravío, encadenado suplicante de tu amor.

Cuando no estás aquí, a mi derredor, que poder decir,
solo puedo pensar: vuelve pronto junto a mí.

Te dejaré escuchar mis silencios,
mis abrazos columnas irrompibles,
mis besos solo tuyos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario